Desaparecen las deudas?

Desaparecen las deudas?

Son muchas las consultas recientes de los ciudadanos respecto al tema de la Ley de la Segunda Oportunidad. Desgraciadamente hay empresarios que se han visto obligados a cerrar sus negocios y aún arrastran deudas. No obstante, algunos de ellos creen que con la llegada de esta ley se les exonerará de dichas deudas y podrán comenzar de cero pero…  eso no es del todo así.

Si bien es cierto que esta ley permite exonerarse de las deudas, existen requisitos que hay que cumplir para que este hecho se produzca:

  • Se debe ser persona física.

Ejemplo: un autónomo, un socio o un administrador de una sociedad que haya avalado personalmente operaciones de ésta. Adicionalmente, también pueden acogerse personas sin actividad empresarial que tengan un marco complejo como pueden ser  unos padres que hayan avalado a un hijo para la compra de una vivienda que son incapaces de pagar.

Si se demuestra que se cumple el requisito arriba indicado, los pasos a seguir para conseguir la “segunda oportunidad” serían:

  • Acuerdo

El deudor debe solicitar un “acuerdo extrajudicial de pagos”, procedimiento en el que un mediador concursal intenta que el deudor llegue a un acuerdo de pago con sus creditores. Además, debe presentarse la solicitud en el Registro Mercantil o Cámaras de Comercio (en el caso de personas no empresarias, ante notario).

  • Concurso

Si no es posible alcanzar ese acuerdo con los acreedores (o si el deudor incumple el acuerdo alcanzado), debe solicitarse concurso de acreedores ante un juez. Para que la exoneración sea posible, es necesario que el concurso se resuelva “por liquidación o por insuficiencia de la masa activa” (bienes insuficientes como para hacer frente a la deuda pendiente) y que el deudor actúe de “buena fe”. En cuanto a esto último:

  • El deudor no debe haber actuado de forma negligente causando o agravando la insolvencia, ni debe haber celebrado (o intentado) un acuerdo extrajudicial de pagos.
  • Además, el deudor debe pagar una serie de créditos “privilegiados” (por ejemplo, las deudas con trabajadores). Si no puede pagar estos créditos en ese momento pero acepta pagarlos en un periodo de cinco años, también puede conseguir la exoneración del resto de deudas pendientes de atender.

¿Todo puede ser objeto de exoneración?

  1. Si el juez que tramita el concurso resuelve con la exoneración de deudas, ésta alcanzará a los créditos ordinarios (facturas impagadas a proveedores y acreedores, etc) y los créditos hipotecarios en la parte que no se haya cubierto con la subasta del inmueble hipotecado, pero no se exoneran las deudas con Hacienda o con la Seguridad Social.

¿La exoneración es indefinida?

Depende. Una vez concedida la exoneración, el deudor podrá obtener ingresos sin miedo a que se los embarguen durante un plazo de cinco años. Sin embargo, durante ese periodo los acreedores podrán solicitar que la exoneración se deje sin efecto si se descubren bienes del deudor ocultados, o si mejora sustancialmente su situación económica por haber recibido una herencia, donación o premio de azar, por ejemplo. Ahora bien, pasado ese plazo de 5 años, si no se ha podido reclamar la/s deuda/s por no haber mejorado la situación económica del deudor, la exoneración será definitiva.

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