He incumplido en el depósito de las Cuentas Anuales

He incumplido en el depósito de las Cuentas Anuales

Pese a que la formulación, aprobación y depósito de las cuentas anuales no deja de ser un proceso burocrático de carácter formal, las consecuencias de su incumplimiento pueden ser fatídicas, por lo que se recomienda depositarlas siempre…

Es bastante común encontrarse sociedades que no efectúan este depósito, desencadenando así una serie de consecuencias que pueden ser muy perjudiciales para la empresa y para el propio administrador, sobre todo si es éste el encargado de llevar la contabilidad de la empresa.

Siguiendo el código de comercio y la ley de sociedades de capital, los administradores de las entidades mercantiles están obligados a:

  • Formular las Cuentas Anuales dentro de los tres meses siguientes al cierre del ejercicio social.
  • Una vez formuladas, y dentro de los 6 meses siguientes al cierre, dichas cuentas deberían ser aprobadas por junta general y universal de socios en un acta que certifica el administrador.
  • Finalmente, las cuentas deberán depositarse en el Registro Mercantil en los treinta días siguientes a la fecha de la aprobación.

Por norma general, el ejercicio económico de la mayoría de sociedades coincide con el año natural, finalizando éste el día 31 de diciembre. Siendo así, estas sociedades deberán formular sus cuentas antes del 31 de marzo del período siguiente, aprobarlas antes del 30 de junio y finalmente depositarlas en el registro mercantil antes del 30 de julio.

Consecuencias de incumplimiento:

Imposibilidad de inscripción de otros documentos societarios.

Por un lado, la certificación irrebatible de que un documento societario elevado a público en escritura tenga validez ante terceros, es su inscripción en el Registro Mercantil. En este sentido, si no se encuentran depositadas las cuentas anuales de una sociedad, todas aquellas operaciones societarias que se realicen a posteriori no podrán ser inscritas en el Registro y por tanto carecerán de validez. En consecuencia, cualquier modificación que se desee realizar en los estatutos sociales, ya sea un cambio de domicilio social, denominación u objeto social, así como aumentos y/o reducciones de capital y venta de acciones o participaciones no tendrá validez ante terceros (acreedores, proveedores, clientes) debido a la imposibilidad de inscripción. Dicho de otro modo: la propia sociedad estaría limitando su libertad mercantil.

Por otro lado, la falta de elaboración, aprobación y depósito de las cuentas anuales podría ser motivo de sanción (de hasta 60.000 euros) impuesta por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) dada a la potestad sancionadora que le confiere la Ley de sociedades de capital.

Responsabilidad del administrador

Las distintas leyes de índole mercantil exigen al administrador (u órgano de administración) una diligencia debida en el ejercicio de sus funciones. La falta de depósito de las cuentas anuales puede considerarse una “mala praxis” por parte del administrador ya que puede ocasionar daño grave a la sociedad. Tanto es así que tanto la propia sociedad como cualquiera de sus socios podrían ir tras el administrador para reclamarle el resarcimiento de dicho daño.

Para más inri, más grave es la responsabilidad que se deriva de la Ley Concursal frente a las deudas de la sociedad debido a la falta de diligencia por parte del administrador. Si bien es cierto de el hecho de demostrar dolo o culpa grave por parte de la administración de la sociedad no es del todo fácil, el artículo 165 de la Ley Concursal establece las presunciones legales iuris tantum en las que, salvo que el administrador pruebe lo contrario, éste se considerará culpable. Concretamente el punto 1.3º de dicho artículo marca al administrador culpable: “Si el deudor estuviera obligado legalmente a la llevanza de contabilidad y no hubiera formulado las cuentas anuales, no las hubiera sometido a auditoría, debiendo hacerlo, o, una vez aprobadas, no las hubiera depositado en el Registro Mercantil o en el registro correspondiente, en alguno de los tres últimos ejercicios anteriores a la declaración de concurso”.

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