Intereses de demora, ¿cuándo pueden considerarse abusivos?

Intereses de demora, ¿cuándo pueden considerarse abusivos?

En esta ocasión queremos dar a conocer los comentarios a la Sentencia del Tribunal Supremo de 22 de Abril de 2015 sobre el carácter abusivo de algunos intereses de demora:

El pasado día 22 de Abril de 2015 nuestro Alto Tribunal dictó una importante Sentencia en la que aborda la cuestión de la nulidad, por abusivos, de determinados intereses de demora establecidos en operaciones de préstamos con consumidores sin garantía real para la entidad prestamista.

El origen del procedimiento parte de una demanda que el Banco de Santander interpuso el 7 de Julio de 2011 contra un consumidor que había concertado con dicha entidad bancaria un préstamo personal que devengaba, como interés anual nominal, un 11,80% y, como interés de demora, un 21,80% anual.

En primera instancia, el Banco vio íntegramente estimadas todas sus peticiones pero en segunda instancia se declaró nula la cláusula que fijaba en dicho porcentual el interés de demora, teniéndose por no puesta.

El Banco de Santander recurrió la sentencia de apelación ante el Tribunal Supremo, quien ahora ha dictado esta importantísima Sentencia, que ahora paso a comentar, repetimos, en los supuestos de préstamos personales, es decir, ajenos a la actividad profesional del prestatario y en los que los contratantes no han establecido ningún derecho real de garantía a favor de la acreedora. 

El primer punto a destacar es que el TS establece la facultad de los Jueces y Tribunales de controlar la posible abusividad de los intereses de demora establecidos en el contrato de préstamo. Ello es así porque se considera que los intereses de demora, al contrario de lo que sucede con los remuneratorios u ordinarios, no forman parte del objeto principal del contrato, sino que constituyen un elemento accesorio como es la indemnización a abonar por el consumidor en caso de retraso en el pago de sus cuotas.

Dicho lo anterior, ¿cuándo se considera que el interés de demora es abusivo? El Alto Tribunal considera que el Juez o Tribunal (que dicho sea de paso, puede entrar a valorar esta cuestión de oficio) deberá comprobar si el profesional podía estimar razonablemente que, tratando de manera leal y equitativa con el consumidor, éste aceptaría una cláusula de este tipo en el marco de una negociación individual. Con base a este criterio, habría que hacer el pronóstico de cuál sería el interés de demora que, en caso de haber existido realmente esa negociación individual, aceptaría ese consumidor como quebranto patrimonial para el prestamista que debe ser indemnizado.

Para ir fundamentando y anticipando su fallo, la Sentencia hace un repaso comparativo por los distintos cuerpos legales que regulan los intereses de demora, desde el artículo 1108 de nuestro Código Civil, que los establece, para el caso de que no se haya pactado nada al respecto, en el interés legal; pasando por la ley de contratos de crédito al consumo, en cuyo artículo 20.4 establece para los descubiertos en cuenta corriente en contratos concertados con consumidores un interés máximo consistente en una tasa anual equivalente de dos veces y media el interés legal; o por el nuevo 114.3 de la Ley Hipotecaria, que los limita a tres veces el interés legal del dinero y siempre sobre el principal pendiente de pago… para terminar con el tan utilizado art. 576 de la LEC que los establece, a falta de pago, en dos puntos porcentuales sobre el interés legal del dinero.

Utilizando las enseñanzas de estos precedentes, concluye el TS que el interés de demora en los casos de préstamos con consumidores sin garantía hipotecaria, para no resultar abusivo, debe estar cifrado en un porcentaje adicional al remuneratorio no muy elevado, por cuanto, precisamente por no existir garantías reales, los intereses remuneratorios ya suelen ser considerables en estos casos. Por lo que la adición de un porcentual excesivo conllevaría apartarse injustificadamente de los criterios antes apuntados para otros sectores de la legislación nacional.

Concluye el TS que el criterio legal más idóneo para marcar la frontera entre lo abusivo y lo tolerable es el del renombrado art. 576 de la LEC, esto es, el criterio de cifrar los intereses de demora en dos puntos porcentuales por encima del interés legal. Por consiguiente, un interés de demora que suponga un incremento de más de esos dos puntos por encima del interés ordinario o remuneratorio pactado en el préstamo personal sin garantías reales, será abusivo. 

A juicio de quien suscribe, será interesante analizar a partir de ahora la jurisprudencia al respecto y comprobar si este razonamiento aritmético se establece como una presunción iuris et de iure de abusividad o si, por el contrario, siendo los intereses de demora pactados superiores a estos parámetros (dos puntos sobre los intereses ordinarios), se puede defender, en base a los criterios que el propio TS expone en su Sentencia, que no ha habido tal abuso en su establecimiento. Me aventuro a pronosticar en favor de la primera opción. Difícilmente resistirán el juicio de legalidad los intereses de demora situados en más de dos puntos porcentuales sobre los ordinarios.

Para terminar, indicar que en la Sentencia que comentamos, tras declarar abusivos unos intereses de demora que suponían la adición de diez puntos porcentuales sobre el tipo de interés ordinario, no acepta, como pedía el Banco de Santander, que se apliquen unos intereses más bajos, moderados por el Alto Tribunal, ni tampoco el cese de cualquier interés, sino que suprimiendo el tipo de interés de demora “pactado” por abusivo, concluye con la continuación del devengo del interés remuneratorio hasta que se produzca el reintegro de la suma prestada.

Tras esta Sentencia, bien vale la pena revisar, si las tenemos, nuestras pólizas de préstamos personales y ver con detenimiento en qué términos tenemos contratados los intereses de demora en las mismas.

 

 

Artículo redactado por Ernesto Florit, colaborador en Confialia asesores de empresa S.L