No quiero llegar a los tribunales por un despido

No quiero llegar a los tribunales por un despido

No debería estar planteándose pagar una indemnización a un trabajador cuando éste le ha robado y por tanto podría despedirle de forma procedente, pero maneja esa posibilidad por el simple hecho de evitar llegar a los tribunales.

Llegados a este punto, debemos tener en cuenta algunos puntos para convencer al trabajador de que el acuerdo que le queremos proponer es más favorable que ninguna otra cosa.

Si el trabajador acepta la oferta que le hacemos, es válido firmar un pacto en el que se establezca que la empresa le va a pagar una determinada indemnización y a cambio él renuncia a interponer cualquier demanda posible. La aceptación de dicho acuerdo transaccional supone que acepta una indemnización minorada, pero ello no supone una renuncia del derecho de demandar, si bien es cierto que usted puede explicarle al trabajador que, en el caso de que quisiera llevar el despido a juicio, el empleado se enfrentaría al riesgo a que se declare la procedencia del despido y que por tanto éste no tenga derecho a cobrar nada.

Este hecho tiene una consecuencia, y es que la indemnización del trabajador estará sujeta al Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, al contrario de lo que ocurre cuando existe acto de conciliación, que estaría exento hasta el límite de la indemnización por despido improcedente. Con todo y con ello, sabiendo el trabajador que la empresa puede demostrar que el despido es disciplinario, le interesa aceptar el acuerdo pese a que el importe neto final se vea minorado.

Éste método puede ser recomendable sobre todo cuando se despide a algún trabajador algo especial dentro de la empresa, o que tenga reconocido algún tipo de garantía, como puede ser un representante de los trabajadores, etc. De esta forma se cierra el expediente inmediatamente y se evitan los costes de un abogado que represente a la empresa en el juicio. Lo único que hay que tener claro es que debe haber consentimiento del pacto por ambas partes, de forma que es recomendable:

  • Redactar la carta de despido detallando todas las causas que motivan el despido y lo catalogan de disciplinario.
  • En un documento privado a parte, redacte el acuerdo al que han llegado dejando muy claro que el trabajador reconoce los hechos que se le imputan y que el acuerdo se suscribe a efectos de evitar un juicio (puede incluso hacer que asista algún testigo para que el empleado no pudiera alegar que ha sido coaccionado durante la firma del pacto).
  • Manifieste claramente el importe de la indemnización que se compromete a pagarle al trabajador. Si ésta es inferior a la indemnización por despido improcedente, haga constar la conformidad del trabajador despedido al cobro de dicha cuantía, añadiendo también que éste se da por saldado y finiquitado y sin opción a reclamar nada en el futuro.

 

Fuente: Sentencia del 9 de abril de 2014 del Tribunal Supremo publicada en Apuntes y Consejos Laborales