Novedades en materia de Cláusulas Suelo

Novedades en materia de Cláusulas Suelo

La retroactividad limitada establecida por el Tribunal Supremo en materia de cláusulas suelo en hipotecas: una solución más política que jurídica.

El pasado 26 de febrero, el Consejo General del Poder Judicial publicaba una nota informativa del pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en la que el Alto Tribunal se ratificaba en la nulidad de las cláusulas suelo que, por haber sido introducidas con falta de transparencia, son consideradas abusivas.

A estas alturas del debate, ya no debería ser necesario recordar que no toda cláusula suelo es nula, sino que, será abusiva, y por ello declarada nula, la que ha sido introducida en el contrato del préstamo hipotecario de forma no transparente o ésta carece de información relevante.

¿Qué entendemos por falta de transparencia?

El mismo Tribunal Supremo en una sentencia anterior del 8 de septiembre de 2014, exigía que la cláusula suelo sea objeto de un realce específico y diferenciable; que forme parte de las negociaciones y tratos preliminares e incluso que no se incluyan en el apartado referido al interés variable, entre otras garantías para el consumidor.

Por ello, Tribual Supremo y jurisprudencia menor tachan de abusivas las cláusulas suelo insertadas conjuntamente con una cláusula techo como aparente contraprestación; sin que figuren en la escritura escenarios diversos de simulación; sin información previa clara y comprensible sobre el coste comparativo con otras modalidades de préstamo, ubicadas entre una abrumadora cantidad de datos entre los que quedan enmascaradas y que diluyen la atención del consumidor, distrayéndolo sobre otros aspectos.

Pues bien, sentado cuándo estamos ante una cláusula suelo nula, ¿cuál es el efecto jurídico para el consumidor? El Tribunal Supremo, en la nota arriba indicada, aboga por aplicar una retroactividad mitigada a un espacio temporal, en concreto, desde su sentencia con fecha 9 de mayo de 2013, puesto que considera que a partir de esa fecha, las entidades bancarias ya tienen conocimiento y la posibilidad de exclusión de las cláusulas no negociadas con la debida transparencia con los consumidores. Sin embargo, técnicamente, la solución del Alto Tribunal mal casa con los efectos que el Código Civil atribuye a la nulidad en su artículo nº 1.303, que dispone que “declarada la nulidad de una obligación, las partes contratantes deben restituirse recíprocamente todo aquello  que hubiese sido materia de contrato, con sus frutos más el precio con sus intereses”.

A juicio de quien suscribe, lo coherente sería (y de hecho alguna jurisprudencia menor así lo ha aplicado) exigir la restitución de todas las cantidades abonadas en virtud de la cláusula suelo desde su inclusión en la escritura, no desde mayo de 2013, por cuanto la cláusula es nula no desde mayo de 2013, sino desde el momento en que sin la debida transparencia entra a formar parte del contrato.

Aún así, animamos a todos los que sean tributarios de una cláusula suelo en sus escrituras, por cuanto, salvo acuerdo con la entidad bancaria, será necesario un pronunciamiento judicial que obligue a la entidad acreedora a eliminar dicha cláusula de la escritura y a abonarles los importes indebidamente percibidos, que hasta la fecha (mientras no se comunique lo contrario) se computan desde mayo del 2013.

 

Información facilitada por nuestro compañero y letrado Ernesto Florit.