Ventajas fiscales del ‘leasing’ inmobiliario

Ventajas fiscales del ‘leasing’ inmobiliario

Ventajas fiscales. En su empresa desean adquirir una nueva nave mediante leasing, por las ventajas fiscales que estos contratos ofrecen en el Impuesto sobre Sociedades:

  • La parte de las cuotas correspondiente a intereses es totalmente deducible.
  • Y la parte de recuperación del coste (es decir, de devolución del principal) también es deducible, con el límite del doble del coeficiente de amortización máxima del activo (o del triple, en caso de empresas de reducida dimensión).

Inmuebles. No obstante, al tratarse de un inmueble, deberá cumplir algunos requisitos y tener en cuenta ciertos aspectos adicionales que no afectan a otros tipos de bienes. Véalos a continuación y téngalos en cuenta para no perder los incentivos aplicables.

Duración mínima

Diez años. En caso de leasings inmobiliarios, el contrato debe tener un plazo de duración mínima de diez años (mientras que para otros activos la duración mínima es de sólo dos años).  Esta regla tiene importantes repercusiones en caso de cancelación anticipada del leasing:

  • Si el leasing se formaliza por un plazo superior y la cancelación anticipada se produce pasados los diez años iniciales, su empresa no estará incumpliendo la normativa, y podrá mantener las ventajas fiscales que haya aplicado hasta ese momento.
  • No obstante, si la cancelación anticipada total se produce durante los diez primeros años, se considera que se ha incumplido un requisito esencial –el de la duración mínima de diez años–, por lo que en el año de la cancelación deberá devolver de golpe los incentivos aplicados hasta ese momento junto con los intereses de demora que sean aplicables.

Recuperación del coste

Valor del suelo. Por otro lado, al tratarse de un leasing sobre un inmueble, no podrá deducir como gasto la parte de recuperación del coste corresponda al suelo, ya que no es amortizable. Así pues, deberá diferenciar la parte de las cuotas que corresponda a la construcción (sí deducible, con el límite del doble o el triple de la amortización máxima) de la que corresponda al suelo (no deducible). El propio contrato de leasing debe diferenciar dichas cuantías, por lo que le será fácil identificarlas.

Ejemplo. Su empresa (de reducida dimensión) adquirió su nueva nave el 1 de enero de 2016 por un importe total de 200.000 euros. Según el contrato de leasing, 60.000 euros (el 30%) corresponden al valor del suelo y 140.000, a la construcción (el 70%). Pues bien, si en dicho año las cuotas han ascendido a 18.000 euros, de los cuales 10.000 corresponden a recuperación del coste y 8.000 euros a intereses, podrá deducirse todos los intereses y 7.000 euros (el 70%) de recuperación del coste.