Disminución voluntaria del rendimiento. ¿Qué herramientas de control son válidas para justificar el despido?

Disminución voluntaria del rendimiento. ¿Qué herramientas de control son válidas para justificar el despido?

El rendimiento de uno de sus empleados ha bajado de forma considerable en los últimos meses, por lo que usted se plantea despedirlo por causas disciplinarias. ¿Cómo podrá acreditar dicha disminución de rendimiento?

Causa de despido

Causa. La disminución continuada y voluntaria del rendimiento de trabajo normal o pactado de un empleado es causa de despido disciplinario. Ahora bien, para que el despido sea procedente, la disminución debe cumplir tres requisitos:

  • Debe ser continuada o tener permanencia en el tiempo, y no transitoria o coyuntural como, por ejemplo, por culpa de un mal día.
  • También debe ser voluntaria . En caso contrario deberá acudir a un despido objetivo por ineptitud sobrevenida y pagar la indemnización de 20 días. ¡Atención!  Así pues, podrá despedir de forma disciplinaria a un administrativo que sin razón alguna empieza a procesar menos albaranes, a ordenar menos documentos y a atender menos llamadas. Pero si la disminución deriva de un problema de salud (por ejemplo, si una artrosis le hace perder rapidez al ejecutar las tareas), deberá despedirlo por ineptitud.
  • La disminución del rendimiento debe ser relevante o grave . ¡Atención!  Y ahí radica otra de las dificultades para justificar el despido. Vea cómo podrá defenderse ante los tribunales si su empleado impugna la extinción.

A tener en cuenta

Factores. Su empresa podrá justificar el despido disciplinario del siguiente modo:

  • Comparación . Si utiliza sistemas de medición del rendimiento de su plantilla. Apunte.  Por ejemplo: si elabora tablas o gráficos que comparan las ventas de sus comerciales y detecta que uno ha ido reduciendo sus ventas, quedando por debajo del resto y de la cifra media del departamento, acreditará el descenso del rendimiento.
  • Datos objetivos . Si no tiene otros empleados en igualdad de condiciones con los que comparar, analice el rendimiento anterior del propio trabajador. Apunte.  De este modo, si su empleado trabaja en el almacén, el año pasado movilizaba 15 palés por hora y en las últimas semanas sólo mueve tres (sin que haya circunstancias externas que justifiquen el descenso), podrá acreditar la disminución de su rendimiento.

Recomendaciones

Voluntariedad. También deberá acreditar la voluntariedad de su empleado, ya sea causada por dejadez en sus funciones o por incumplimiento de las directrices de su empresa. Apunte.  Por tanto, es recomendable que antes del despido lo haya sancionado previamente:

  • Sanciónelo por escrito y recuérdele cuáles son los objetivos mínimos a cumplir, o cuál es el rendimiento que se espera de él.
  • Podrá acreditar que, tras la sanción, la conducta no ha cesado (por lo que será continuada) y que el afectado no ha hecho nada para revertir la situación (por lo que habrá voluntariedad).

​Alternativa. Según la naturaleza del trabajo, una alternativa es introducir una cláusula resolutoria en el contrato que le permita extinguir la relación, sin indemnización, por no cumplir con los objetivos determinados. Ello es válido si los objetivos son razonables y alcanzables. Apunte.  Si bien esta cláusula es habitual en comerciales (es fácil acreditar que no se alcanza un nivel de ventas), también es válida en otros sectores. Por ejemplo: si en un almacén cada mozo tramita con facilidad un mínimo de pedidos, la empresa podrá exigir dicho rendimientomínimo a los mozos que contrate.

La disminución en el rendimiento de su empleado debe ser continuada en el tiempo, voluntaria y relevante. Acredite que se cumplen dichos requisitos comparando su rendimiento con el de sus compañeros.

¿Puedo deducir los gastos del vehículo?

¿Puedo deducir los gastos del vehículo?

Si usted utiliza un vehículo en su actividad económica, Hacienda presumirá que también hay un uso privativo y le denegará la deducción de los gastos correspondientes. Pero no se conforme…

Gastos del vehículo

Uso exclusivo. Si usted es un empresario individual y desea adquirir un vehículo para su actividad, sepa que Hacienda pone muchas trabas a la hora de deducir los gastos relacionados con la adquisición y el uso (amortización, reparaciones, carburante, Impuesto de Matriculación, seguros, aparcamientos, etc.). ¡Atención!  Salvo algunas excepciones, para que dichos gastos sean deducibles en el IRPF, es preciso que el vehículo se utilice de forma exclusiva en la actividad (no siendo suficiente que el uso particular sea accesorio o irrelevante), lo cual es muy difícil de demostrar.

Excepciones. De hecho, sólo se excepcionan de esta norma tan estricta (permitiéndose, en caso de uso particular y empresarial, la deducción de la parte proporcional correspondiente al uso empresarial) los siguientes vehículos:

  • Los vehículos mixtos (como las furgonetas) destinados al transporte de mercancías.
  • Los de transporte de viajeros mediante contraprestación (por ejemplo, en el caso de los taxis o de las empresas de alquiler de vehículos).
  • También son deducibles, en proporción a su utilización empresarial, los vehículos de autoescuela y los que empleen los empresarios que actúen como representantes o agentes comerciales.
Prueba diabólica. Cuando no se dan estos tres supuestos, para la deducción en el IRPF de cualquier gasto relacionado con la compra de un vehículo o con su uso (amortización, gasolina, aparcamiento, seguro, reparaciones…), Hacienda solicita que el contribuyente pruebe el «no uso» para fines privados. ¡Atención!  Y como dicha prueba negativa es prácticamente imposible, Hacienda no suele permitir la deducción de estos gastos.
 
Genere pruebas
 
Que pruebe Hacienda. Dado que la prueba de un hecho negativo (la «no utilización para fines privados») es muy complicada, ya hay diversos tribunales que consideran que en estos casos es Hacienda la que debe probar que los gastos no son deducibles, y no al revés. Apunte.  Por tanto, si se encuentra con una actitud restrictiva por parte de la Inspección, exija que sea ella la que pruebe la utilización particular, y no usted.
Pruebas adicionales. Pero tampoco se quede de brazos cruzados. Apunte.  Con independencia de que según dichos tribunales la obligación de probar es de Hacienda, usted también puede generar pruebas conforme realmente el vehículo sólo se utiliza para la actividad económica:
  • Rotule sus vehículos comerciales o industriales con el logo de su empresa, y procure que no dispongan de lunas en las puertas traseras.
  • Procure que dichos vehículos estén adaptados a la actividad realizada y que no sean modelos más propios de uso particular.
  • ​Disponer de un vehículo privado adicional no será, por sí mismo, suficiente. Pero con el resto de pruebas, sí que le ayudará en su objetivo.
Ejemplo. Usted es pintor y utiliza una furgoneta para trasladarse y transportar materiales, andamios, escaleras, etc., por lo que no se encuentra en los supuestos indicados más arriba, que permiten una deducción parcial de los gastos (según Hacienda, la pintura o el material de construcción para instalar no se consideran «mercancías»). Apunte.  Pues bien, si el vehículo lleva el logo de su empresa, está habilitado para la carga de material y usted dispone de otro turismo, difícilmente Hacienda podrá negarle la deducción de los gastos.
Exija que sea Hacienda la que demuestre que existe un uso particular. Usted también puede generar pruebas a su favor rotulando el vehículo con el logo de su empresa y demostrando que dispone de otros vehículos para uso particular.
La carga de la prueba en las comprobaciones de valor

La carga de la prueba en las comprobaciones de valor

Dentro de la genérica actividad administrativa de comprobación, la Administración puede comprobar el valor de las rentas, productos, bienes y demás elementos del hecho imponible, salvo que el obligado tributario haya declarado de acuerdo con (RGGI art.157):

•  El valor que le haya sido comunicado por la Administración en las actuaciones de información con carácter previo a la adquisición o transmisión de inmuebles prevista en LGT art.90 y RGGI art.69.

•  Los valores publicados por la propia Administración actuante en aplicación de alguno de los medios de comprobación de valores.

Dicha comprobación puede sustentarse en alguno de los siguientes medios (LGT art.57):

–  capitalización o imputación de rendimientos al porcentaje que la ley de cada tributo señale;

–  estimación por referencia a los valores que figuren en los registros oficiales de carácter fiscal; dicha estimación podrá consistir en la aplicación a dichos valores de los coeficientes multiplicadores que se determinen y publiquen por la Administración competente. Tratándose de bienes inmuebles, el registro oficial de carácter fiscal que se tome como referencia será el Catastro inmobiliario;

–  precios medios en el mercado;

–  cotizaciones en mercados nacionales y extranjeros;

–  dictamen de peritos de la Administración;

–  valor asignado a los bienes en las pólizas de contratos de seguros;

–  valor asignado para la tasación de las fincas hipotecadas en cumplimiento de lo previsto en la legislación hipotecaria;

–  precio o valor declarado correspondiente a otras transmisiones del mismo bien, teniendo en cuenta las circunstancias de éstas;

–  cualquier otro medio que se determine en la ley de cada tributo.

La tasación pericial contradictoria no es un medio de comprobación de valores, sino un medio para confirmar o corregir el valor comprobado.

El procedimiento de comprobación de valores no puede ser promovido si el obligado tributario ha declarado utilizando los valores publicados por la propia Administración actuante en aplicación de alguno de los citados medios.​

​Así el contribuyente no está obligado a acreditar que el valor recogido en su declaración o autoliquidación se corresponde con el valor real; la carga de la prueba recae sobre la Administración​